Política

Sucesos


La sanidad pública andaluza vuelve a estar en el centro del debate. Tras las movilizaciones celebradas el 12 de abril en las ocho capitales andaluzas, plataformas ciudadanas, colectivos profesionales y sindicatos denuncian precariedad, demoras prolongadas y externalizaciones, mientras la Junta defiende un presupuesto histórico y avances graduales. Todo ello a las puertas de las elecciones autonómicas del 17 de mayo.


Listas de espera y presión asistencial

Los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes al cierre de 2025, sitúan a Andalucía entre las autonomías con mayores demoras: en torno a seis meses de espera media para intervenciones quirúrgicas y más de cuatro meses para la primera cita con especialistas. En Atención Primaria, usuarios y profesionales reportan demoras que pueden alcanzar hasta dos semanas en algunos centros, especialmente en áreas rurales y barrios con menos recursos.

En hospitales comarcales se describen plantillas tensionadas, turnos doblados y derivaciones constantes hacia capitales de provincia, lo que obliga a desplazamientos que muchos pacientes afrontan en condiciones económicas y logísticas complicadas. La carencia de profesionales en determinadas especialidades y la rotación de contratos se señalan como factores que cronifican el problema.

Qué dice la Junta y qué cuestionan las mareas

El Gobierno andaluz sostiene que la inversión sanitaria ha alcanzado el mayor nivel de su historia reciente y defiende una reducción de demoras en varios hospitales durante 2025, además de refuerzos puntuales de personal y actividad extraordinaria. Plataformas en defensa de la sanidad pública replican que las mejoras son desiguales, que la presión en Primaria sigue siendo estructural y que la apertura a conciertos y derivaciones consolida un modelo que, a su juicio, precariza el sistema y agrava las desigualdades.

Un conflicto que llega a la campaña

Las movilizaciones de abril han evidenciado que la salud se ha convertido en la clave de bóveda de la campaña. La oposición centra su discurso en revertir externalizaciones, estabilizar plantillas y transparentar los datos de listas de espera; el Ejecutivo andaluz pide “sosiego”, reivindica su gestión presupuestaria y promete nuevos planes de choque. Entre tanto, la ciudadanía convive con demoras prolongadas y dificultades para acceder a su médico de familia o a pruebas diagnósticas en plazos razonables.

Claves para entender el debate

  • Movilización social: miles de personas salieron el 12 de abril en las ocho capitales andaluzas para exigir refuerzos en la sanidad pública.
  • Demoras elevadas: los datos del cierre de 2025 reflejan esperas medias prolongadas en cirugía y consultas externas.
  • Tensión en Primaria: citas que pueden tardar hasta dos semanas en algunos centros y sobrecarga asistencial crónica.
  • Dos relatos en choque: la Junta presume de inversión y mejoras parciales; las mareas denuncian precariedad y privatización encubierta.
  • Contexto electoral: el 17 de mayo se vota con la sanidad como cuestión decisiva para amplias capas del electorado.

El desenlace del pulso llegará en las urnas, pero el reto permanecerá después: reducir de forma sostenida las listas de espera, reforzar la Atención Primaria, estabilizar plantillas y garantizar que el lugar de residencia o la renta no condicionen el derecho a la salud.

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