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València marca el rumbo: primer centro veterinario exclusivo para gatos callejeros

València da un paso firme por los derechos de los gatos callejeros

7 de mayo de 2026 — diarioenred.es

Hoy València ha demostrado que otra forma de entender el poder es posible. La ciudad ha inaugurado el primer centro veterinario público en España exclusivo para gatos callejeros, dotado de quirófano, laboratorio, sala de rayos X y espacios de recuperación —un salto vital para quienes han sido ignoradas durante demasiado tiempo

Un centro municipal, un compromiso político real

Ubicado junto a la rotonda de la plaza de Saragossa, el nuevo centro ha sido habilitado por el Ayuntamiento gracias a una inversión municipal de 60 000 €. Pero lo más importante es que responde a una obligación legal y ética: hacer efectivo el método CER (Captura, Esterilización y Retorno), consagrado por la Ley estatal 7/2023 y la Ley autonómica 2/2023. El poder municipal deja de subcontratar lo esencial y asume su responsabilidad con los más vulnerables.

La historia de Pepa: un símbolo de esperanza y empatía

Pepa, la gata adulta que fue la primera atendida en el centro, llegó para esterilizarse. Pero durante la intervención, se descubrió que sufría una piometra: sin tratamiento, su vida se habría reducido a un mes. Gracias a esta intervención temprana, Pepa recuperó la vida—un testimonio gráfico de la dignidad que representa este centro.
Una iniciativa que no es cosmética, sino vida material salvada.

Voluntarismo feminista y comunitario como columna vertebral

Este hito no habría sido posible sin la entrega de unas 450 personas voluntarias que cuidan de más de 600 colonias felinas en la ciudad. Este movimiento comunitario reivindica el cuidado como resistencia frente a la inacción institucional. El Ayuntamiento les reconoce y colabora, pero ha sido la sociedad civil quien ha cargado con la responsabilidad durante años.

Más allá de València: una política pública desde lo local

València da un ejemplo que debería extenderse a todos los municipios. Hasta ahora, los cuidados veterinarios para colonias felinas dependían casi en exclusiva de protectoras como MODEPRAN o SVPAP, cuya labor ha sido admirable, pero voluntariosa y sin respaldo estable. MODEPRAN, por ejemplo, realiza vacunaciones, esterilizaciones, microchipado y cirugías desde su centro en Benimàmet.

Es urgente que la administración municipal deje de delegar lo imprescindible. Las entidades animalistas han demostrado que vestir de dignidad lo que antes era abandono no es un lujo: es justicia social y ecologista. El centro de València debe ser la semilla —no un oasis puntual— de una política nacional coherente.

El reto es que esto no sea una excepción

Queda mucho por hacer: extender este modelo a otros municipios, garantizar recursos estables, vincular formación veterinaria pública y voluntariado junto con el Colegio Oficial de Veterinarios, e impulsar una cultura política que entienda que los derechos no se mendigan: se organizan. Valencia nos enseña que otra forma de gobernar es posible cuando la empatía recupera su espacio en lo público.

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