Los ultras Vito Quiles y Ndongo son expulsados definitivamente del Congreso de los Diputados
El Congreso retira de forma cautelar e indefinida las acreditaciones de prensa a Vito Quiles y Bertrand Ndongo y los veta del hemiciclo mientras se tramitan expedientes por conductas reiteradas que rompen las reglas del juego democrático.
13 de mayo de 2026 · diarioenred.es
El Congreso de los Diputados ha dado un paso firme —aunque tardío— en defensa de la dignidad democrática: ha retirado de manera cautelar e indefinida las acreditaciones de prensa de los agitadores de ultraderecha Vito Quiles y Bertrand Ndongo, cuya actividad en la Cámara ha derivado en un activismo violento y disruptivo. La decisión, adoptada este miércoles, 13 de mayo de 2026, contó con el respaldo de PSOE y Sumar, mientras que el PP se desmarcó al abandonar la sala antes de la votación.
La medida, amparada en el artículo 56.2 de la Ley de Procedimiento Común de las Administraciones Públicas, implica que ambos quedan automáticamente vetados de la sede parlamentaria mientras se resuelven más de una decena de expedientes abiertos por su conducta. Si se confirman faltas graves o muy graves, se prevén sanciones aún más contundentes.
- Retirada cautelar e indefinida de las credenciales de prensa.
- Respaldo de PSOE y Sumar; el PP abandona la sala antes de la votación.
- Base legal: artículo 56.2 de la Ley de Procedimiento Común de las AAPP.
- Más de una decena de expedientes en tramitación por conducta reiterada.
La gravedad del asunto no es menor. Según fuentes parlamentarias, en una sola sesión la Mesa del Congreso tuvo que tramitar cuatro informes del Consejo Consultivo de Comunicación que alertaban del “intolerable nivel de violencia verbal e incluso de ataques físicos a diputadas”, así como del desprecio al normal funcionamiento democrático del Congreso como institución central del Estado social y de derecho.
No se trata de episodios aislados. Quiles, vinculado a EDA TV y a los ultraderechistas de “Se Acabó La Fiesta”, llevaba meses grabando en zonas restringidas del hemiciclo sin autorización y persiguiendo a expresidentes como José Luis Rodríguez Zapatero o al propio Pedro Sánchez. Ndongo, por su parte, boicoteó una rueda de prensa de Sumar, interrumpiendo a su portavoz mientras ejercía sus funciones.
Entre las conductas señaladas figuran:
- Grabaciones sin permiso en zonas restringidas del Congreso.
- Interrupciones agresivas durante intervenciones.
- Boicots a ruedas de prensa.
- Hostigamiento verbal a diputadas.
La reforma del Reglamento del Congreso aprobada en 2025 nació, precisamente, para blindar la institución frente a prácticas de este tipo: quien usa credenciales de prensa como ariete político —y no para informar— debe responder ante la ley. Hoy, esa reforma demuestra su utilidad.
El mensaje es claro: las instituciones deben proteger su decoro y garantizar que solo quienes respetan las normas —y a las personas— puedan acceder y ejercer el derecho a informar. La permanencia de Quiles y Ndongo con acreditación había convertido la prensa parlamentaria en un circo alt-right, incompatible con una democracia que se toma en serio la verdad y el respeto mínimo.
¿A qué asistimos? A la recuperación del espacio público frente a la deriva intolerante y violenta de quienes no representan a la prensa, sino al odio. No es una victoria completa, pero sí una apuesta firme por la cordura en el epicentro del poder.
Seguiremos atentos a los próximos pasos: los expedientes abiertos deben traducirse en sanciones proporcionadas y ejemplares. Y la Cámara, de una vez por todas, debe dejar claro que no tolerará toxicidad, machismo ni impunidad en sus entrañas.
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