Política

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Sheinbaum tacha de “trasnochados” a quienes invitaron a Ayuso a México

Publicado el 6 de mayo de 2026

En plena ola de revisionismo histórico y de exportación de guerras culturales, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó de “trasnochados” a quienes organizaron la visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y reclamó transparencia sobre quién la invitó y con qué propósito.

Sheinbaum restó importancia a la presencia de Ayuso como tal —“cualquiera puede venir”— pero puso el foco en la agenda política que se intenta impulsar desde la derecha, tras días de polémica por intentos de reivindicar al conquistador Hernán Cortés. La mandataria ya había advertido el martes que quienes buscan blanquear las atrocidades coloniales “están destinados a la derrota”.

La gira de Ayuso, prevista por diez días, llegó a México con un acto en la Basílica de Guadalupe y una agenda marcada por pronunciamientos sobre “mestizaje” y libre mercado, mientras el supuesto homenaje a Cortés fue trasladado o cancelado ante el rechazo social e institucional.

Desde el oficialismo mexicano, Morena definió el viaje como una “provocación” y una injerencia en asuntos internos, subrayando que el país no aceptará tutelas externas. El Gobierno español, por su parte, cuestionó la naturaleza y el sentido político de la estancia.

Claves para entender el choque
  • El mensaje de fondo: Sheinbaum denuncia una operación ideológica para imponer un relato colonial y neoliberal, y mete presión para saber quién costeó y articuló la gira.
  • La disputa simbólica: el fallido homenaje a Cortés reabrió heridas históricas y reavivó el debate sobre memoria, racismo y dignidad de los pueblos originarios.
  • La dimensión internacional: el viaje exhibe vasos comunicantes entre la derecha española y actores conservadores mexicanos en un año marcado por reformas y pulsos de poder.

Más allá del ruido, hay una pregunta urgente: ¿quién invitó y financió esta ofensiva simbólica y para qué? En tiempos de desinformación y “posverdad”, la ciudadanía merece respuestas claras. La democracia no se defiende con nostalgias imperiales ni con provocaciones performativas, sino con memoria, justicia y derechos humanos.

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