Los profesores valencianos en huelga indefinida y contra el gobierno autonómico del PP
11 de mayo de 2026 — diarioenred.es
Este lunes, 11 de mayo de 2026, cerca de 78 000 docentes de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional han iniciado una huelga indefinida que no se vivía en la educación pública valenciana desde 1988. No es solo una disputa laboral: es un grito por la dignidad, el respeto al profesorado y el futuro colectivo.
Seguimiento dispar: dos relatos de una misma huelga
Las cifras dibujan un contraste rotundo. La Conselleria de Educación, liderada por Carmen Ortí, sitúa el seguimiento en el 24 % hasta las 10:00 h —con Alicante (23,74 %), Castellón (22,57 %) y Valencia (25,13 %)—, mientras que los sindicatos lo elevan hasta un 90 % de adhesión. Entre la versión oficial y el termómetro sindical se abre un abismo que expone dos miradas: la de la administración, contenida, y la de un profesorado que estalla tras años de abandono.
Aulas vacías, calles llenas
La protesta, apoyada por todas las familias, organizaciones estudiantiles y entidades como Fampa‑València o la Confederación Gonzalo Anaya, ha vaciado aulas y llenado calles en Alicante, Castellón, Elche, València, Ontinyent, Xàtiva y la Marina Baixa. En Xàtiva y La Costera, más del 75 % del profesorado se ha sumado sin titubeos; en la Marina Baixa, la huelga supera el 80 %, consolidándose como un clamor colectivo por una enseñanza pública de calidad.
Qué reclaman los docentes
Las manifestaciones, multitudinarias, han puesto sobre la mesa demandas claras:
- Recuperación del poder adquisitivo perdido desde 2007, cifrado entre 4 000 y 6 000 € anuales.
- Reducción de ratios y de la carga burocrática.
- Infraestructuras dignas —incluida la climatización en barracones escolares—.
- Mayor respeto hacia la lengua valenciana.
El Gobierno valenciano ha ofrecido una subida salarial de 75 € brutos al mes en tres años, una propuesta que el profesorado considera insuficiente ante el deterioro acumulado.
La negociación, en punto muerto
La Conselleria mantiene abiertos los canales de diálogo. La próxima reunión estaba fijada para el 9 de junio, aunque Ortí ha dejado la puerta abierta a adelantarla si los sindicatos muestran “voluntad real de negociación”. Hasta entonces, el pulso docente continúa: firme y decidido, con la convicción de sostener la huelga hasta obtener una respuesta que reconozca su valor y garantice una educación pública digna.
Más que un conflicto laboral
No se trata de un choque puntual, sino de la fractura de un modelo que ha dado la espalda a su profesorado. En esa grieta late la urgencia de recuperar una escuela pública que cuide a quienes la sostienen, defienda derechos, promueva la igualdad de oportunidades y deje de tratar a sus docentes como engranajes sacrificables al pie de los recortes y la desidia.
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