
España sube el termostato
El calor ya no es una anécdota estival: es el nuevo normal. Y viene con datos, no con abanicos.
Qué ha pasado
- Tercer año más cálido desde 1961, empatado con 2024. Los once años más cálidos pertenecen al siglo XXI. El termómetro se ha instalado en la parte alta de la tabla.
- Junio de 2025 fue el mes más anómalamente cálido registrado en España, con una desviación de 3,6 ºC sobre la media. El arranque del verano vino en formato horno.
- Hubo varias olas de calor. En la más intensa del verano se rebasaron los 45 ºC en puntos del sur, con 45,8 ºC en Jerez de la Frontera el 17 de agosto.
- A pesar del calor, 2025 cerró con carácter húmedo en el conjunto peninsular, recordatorio de que el cambio climático también altera los patrones de lluvia.
Europa arde y España suda: más días de bochorno
El balance climático europeo publicado el 29 de abril de 2026 dibuja una foto poco relajante: el 41% del continente sufrió más días de estrés térmico fuerte, es decir, sensación térmica de al menos 32 ºC. En el sur y este de España, se sumaron hasta 50 días extra de ese bochorno respecto a la media. Y el calentamiento europeo acelera: en las últimas tres décadas la temperatura en el continente sube a un ritmo cercano a 0,56 ºC por década, más rápido que la media global.
Qué viene ahora
La predicción estacional para abril, mayo y junio de 2026 apunta a temperaturas por encima de lo normal en toda España. Traducido: preparen terrazas con sombra, fuentes de agua y planes contra el calor, porque la tendencia no da tregua.
Por qué importa (y mucho)
La gran evaluación de riesgos climáticos presentada a finales de 2025 advierte que, en escenarios de altas emisiones, España podría calentarse entre 2 y 3 ºC hacia mediados de siglo y hasta 5–6 ºC al final del siglo. El mar también sube: alrededor de 20 cm hacia 2050 y del orden de 50–60 cm a finales de siglo. Salud, economía, biodiversidad y ciudades están en la misma ecuación.
- Salud: más golpes de calor, más noches tropicales y más desigualdad si no hay planes de refugio climático.
- Ciudades: urgencia de sombra, vegetación, agua y vivienda eficiente para bajar la isla de calor urbana.
- Empleo y economía: sectores al aire libre con más parones y riesgos; turismo obligado a repensar calendarios y horarios.
Lo que podemos exigir
De la épica individual al músculo colectivo: planes de adaptación barrio a barrio, climatización eficiente y renovable, horarios laborales contra el calor, más árboles que asfalto y transporte público que no se derrita. El clima ya cambió; toca que cambien las políticas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario